Desde la escuela l’Espiga un artículo extraí­do de la revista Padres Hoy: “La clave está, como con casi todo en el equilibrio”.

 

Su gran ventaja es que nos dan la seguridad de que los niños están en buenas manos.
¿Y los abuelos?

 

Si hay que elegir entre canguros o abuelos, suele preferirse la segunda opción, pues representan un vínculo afectivo importante para el pequeño y son de plena confianza, pero también debemos respetar que tienen su vida, que ya han criado a sus hijos y que un niño requiere mucha vitalidad y dedicación. No esclavicemos a nuestros mayores.

 

“No obstante, si la atención de los abuelos se complementa con unas horas en la escuela infantil, mucho mejor – explica Mara Cuadrado, psicóloga infantil-. No olvidemos que la función de los abuelos es mimar al niño, permitirle un poquito que haga lo que quiera. Ellos no educan: son los padres quienes deben encargarse de hacer cumplir las normas. Por esta razón, sobre todo cuando el niño alcanza el año y medio o los dos años (que es cuando empieza a necesitar que le impongan límites, aprender a superar las frustraciones, esperar turnos,etc.), es más beneficioso que acuda a una escuela infantil.”