La mejor manera para terminar con la rutina de las peleas es la de evitarlas desde el primer momento, alentando conductas positivas y aceptables y disuadiendo a sus hijos de comportarse de una forma negativa e inadmisible.

 

Parece fácil, ¿verdad? Pues lo es.

 

Muchos de nosotros tendemos a hacer de la educación algo mucho más complicado de lo que es una realidad. A los principiantes, les recomiendo que:

 

Trate a sus hijos como a invitados.

 

Si quiere que sus hijos le traten a usted con respeto y consideración, trátelos con el mismo respeto y consideración que demostrarí­a a un invitado. Solemos recoger lo que sembramos, de modo que puede estar seguro de que lo que usted dé a sus hijos es lo que desea recibir a cambio.

trate a sus hijos como a invitados
Por ejemplo, usted nunca gritarí­a o daría órdenes a sus invitados. Si necesitara ayuda o colaboración se la pediría con educación usando palabras como “por favor” y “gracias”.

 

Busque lo mejor, y eso será, por lo general, lo que encontrará

 

Un notable ejemplo de la puesta en práctica de esta regla tuvo lugar hace algunos años en un Área de Seattle, especialmente conocida por su alto índice de criminalidad. Una mujer mayor iba andando por la calle cuando un joven le salió al paso desde detrás e intentó arrancarle el bolso.

 

La mujer estrechó el bolso con fuerza, se dio la vuelta y, mirando a su asaltante directamente a los ojos, le gritó: “Joven, ¡usted es mejor que esto que está haciendo!”. EL que se encontraba a un paso de convertirse en ladrón se quedó unos segundos contemplando a la mujer, luego dio media vuelta y se alejó. La buena señora habí­a buscado lo mejor y lo encontró. Les recomiendo que no lo intenten con ladrones, pero sí­ con su hijo: “Sabes que puedes hacerlo mejor que eso”.

Busque lo mejor, por lo general, lo que encontrará
Contemple el mal comportamiento como la excepción, no como la regla