Con independencia de la habilidad que usted tenga para estimular y fomentar la buena conducta en su hijo, habra veces – es probable que infinidad de veces – en que los comportamientos inadecuados e indeseables se convertiran en una preocupacion para usted. Descubrir hasta que punto son capaces de salirse con la suya es una tarea habitual para todos los niños. A usted le corresponde poner los li­mites.

 

A continuacion le ofrecemos algunas ideas para disuadir de una conducta inaceptable si esta se produjese:

 

1.- Ignore la conducta inadecuada pero no destructiva, encaminada a atraer la atencion de usted.

 

En los niños mas pequeños, las costumbres de hacer pucheros, discutir en exceso y utilizar un lenguaje en cierto modo cuestionable constituyen ejemplos de comportamiento que usted puede llegar a ignorar. Si un niño dice la palabra “coño”, y ve que recibe una enfadada respuesta de sus padres, hermanos y conocidos, es probable que la use a la menor oportunidad.

 

En cambio, si sus padres y conocidos lo ignoran (usted no puede contar con los hermanos para ello), lo mas probable es que el la rechace por ineficaz. Los berrinches tambien pueden ser, en ocasiones, tacticas para atraer su atencion. Cuando son empleados de ese modo, ignore el alboroto e impongale un tiempo de reflexion (tiempo de silencio que durara hasta que el niño este dispuesto a comportarse).

Ignore la conducta inadecuada pero no destructiva, encaminada a atraer la atención de usted

2.- Exprese su enfado de forma breve. Detengase. Espere que sus palabras surtan efecto.

 

Es muy normal que, en ocasiones, se sienta enfadado con su hijo. A veces, la forma mas efectiva de manejar conductas inapropiadas se reduce a un afilado “¡NO!” o “¡BASTA!” o bien “¡Estoy enfadado contigo!”. Expli­quele en pocas palabras y con claridad el porque de su enfado.

 

No recurra a insultos ni a tacos. Incluya siempre una pausa despues de la “explosion”, a fin de que las cosas queden en terreno neutral y usted recupere su compostura. Una pausa supone un mayor impacto que los discursos y la colera, los cuales pueden disminuir su credibilidad frente al niño. Por ultimo, la pausa sirve tambien para dar a su hijo el tiempo necesario para que sus palabras le hagan efecto. Continue, tras la pausa, aplicando las consecuencias oportunas.

 

Nota: Si le resulta difi­cil controlar su enfado, no tiene mas que dar un tiempo de reflexion a su hijo, y tomarselo tambien usted mismo.

Exprese su enfado de forma breve. Deténgase. Espere que sus palabras surtan efecto

3.- Imponga un tiempo de reflexion.

 

Cuando observe que su hijo se muestra grosero, pisa las plantas y las flores del jardin, juega con el fuego de la chimenea, o tira las cosas por el suelo, impongale un tiempo de reflexion. Asuma que su hijo desea comportarse. El tiempo de reflexion para un niño que se pasa de la raya es el periodo que necesita para recuperar el control. Como regla general imponga un minuto por año de edad. Pasado ese tiempo, el niño habra olvidado de que iba la cosa. (Un niño de dos años concede a las cosas un periodo de atencion de dos minutos; uno de cuatro les otorga cuatro minutos y asi­ sucesivamente). Use un reloj con minutero. Si una vez agotado el tiempo, su hijo todavia no esta dispuesto a cooperar, ponga de nuevo el reloj. Los mas pequeños odian el aburrimiento. Por ello, el tiempo de reflexion debera de pasarlo en un lugar que se halle desprovisto de jugos y diversiones; sentado en el sofa, en la escalera, en una habitacion donde no haya algo que el pueda hacer. (vea capítulo 6, numero 3.)

 

Importante: olvide la teoi­a de las tres amonestaciones o avisos. A la tercera ya estara usted a punto de explotar. SI le ha explicado claramente una regla a su hijo, pongale un tiempo de reflexion al primer aviso. Si el niño no recuerda la regla, la aprendera rapidamente.

Imponga un tiempo de reflexión

4.- Retire privilegios.

 

Cuando se trata de un niño mayor de diez años, faltas tales como no hacer los deberes o las tareas de la casa que tiene asignadas pueden sancionarse retirandose privilegios, en lugar de imponerle un tiempo de reflexion. Retirarle los privilegios que mas valora – por ejemplo, la television, la permisividad, las excursiones, escuchar musica, hablar por telefono – suele ser la formula que produce un mayor efecto.

Retire privilegios.

5.- Deje que las consecuencias naturales tengan lugar.

 

Permitir que su hijo afronte las consecuencias naturales que se desprendan de su comportamiento, y que no recaigan directamente sobre usted es, con frecuencia, la mejor manera de conseguir que comprenda. Asi­, por ejemplo, si su hijo no hace sus deberes, deberá afrontar las consecuencias al di­a siguiente, en clase. Si se le ocurre llevarse a escondidas una golosina del supermercado de la esquina, llevelo a el con el caramelo de vuelta a la tienda, y deje que se enfrente a la reprimenda de la persona responsable del establecimiento.

Deje que las consecuencias naturales tengan lugar.