Aquí tiene cinco maneras de éxito asegurado, para comunicarse con su hijo sin tener que recurrir a la frase ¡Lo haces porque yo lo digo!

 

1.- No responda a las protestas.

 

Con independencia del asunto del que se trate – usted quiere que su hijo haga una cosa y él prefiere dedicarse a otra distinta -, está preparado para una resistencia inicial de su parte en forma de protesta. Muchos adultos llegan a ser padres sin saber lo que es una protesta porque no la han hecho en su vida. La protesta es una cortina de humo que los niños crean para distraerle de su tarea de poner lí­mites. Puede presentarse de diversas maneras, por ejemplo, en forma de ruido: “¡Aaaay, noooo!”; de reproche: “Eres mala”; de excusa: “Estoy cansado”; o de queja: “¿Por qué Juan no tiene que sacar nunca la basura?” Lo mejor que usted puede hacer es ignorar las protestas, no importa del tipo que sean.
No responda a las protestas

2.- Repita ordenes y expectativas.

 

Esta siempre dispuesto a repetir una orden. Por ejemplo: “Es el momento de que saques la basura”. Protesta…, queja…., lamento. “Tienes que sacar la basura, ahora.” No debe importarle parecer un disco rayado. Con frecuencia, eso es lo que su hijo necesita de momento para comprender que usted espera de el que saque la basura en ese momento.
Repita órdenes y expectativas

3.- Ofrezca contrapartidas.

 

He aquí­ un concepto que hará¡ que su función de padre le resulte más agradable. En lugar de amenazar a su hijo, ofrézcale incentivos positivos: “Cuando hayas sacado la basura, haremos palomitas de maí­z”, “Cuando hayas ordenado tu habitación, iremos de paseo”, “Cuando tengas hechos los deberos, podrás salir a jugar”.
Ofrezca contrapartidas

4.- Use las palabras mágicas “de todos modos”.

 

Después de haber escuchado la respuesta de su hijo y considerado su punto de vista y demandas, determine quíen es lo mejor para ambos y establezca el lí­mite usando las palabras mágicas “de todos modos”: “Soy consciente de que fuera hace frí­o; de todos modos, quiero que saques la basura.” “Ya sí que te apetece ir en bicicleta; de todos modos, tendrás que arreglar primero tu habitación.” No sé con exactitud qué hace que esas palabras resulten tan poderosas y eficaces, pero muchísimos padres me han dado las gracias por la sugerencia.
Use las palabras mágicas de todos modos

5.- Piense anticipadamente: haga planes con su hijo para alcanzar una solución satisfactoria para ambos.

 

Éste es uno de los puntos más importantes de todo el libro. Si tiene un problema con su hijo, haga que participe también en su resolución. Asuma que su hijo desea comportarse de modo que pueda estar orgulloso.

 

Aproveche un rato en el que ambos están calmados y siéntese a hablar con él. Pregúntele, por ejemplo: “Jeremías, cómo conseguiré­amos que la hora de las tareas caseras transcurriera felizmente para los dos?”. Agradécale las ideas que pueda aportar e intente ponerlas en práctica siempre que exista la más mínima posibilidad. Cuando un niño toma parte activa en la solución de un problema, la asume y la aplica con mayor facilidad.
Piense anticipadamente: haga planes con su hijo para alcanzar una solución satisfactoria para ambos